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No todo se queda atrapado entre nuestras manos. (Brax)

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No todo se queda atrapado entre nuestras manos. (Brax)

Mensaje por Lisbeth Higgins el Miér Mar 09, 2011 9:02 pm

Un suspiró se le escapó de sus labios y tapando con la mano entre estos, bostezó. Había sido muy día muy largo, una jornada de incansables horas para después que no le diese tiempo ni a comer. Escuchaba el rugido de su estómago aclamándole algo para ser saciado pero los rugidos pasaron a un segundo plano cuándo tenía el deber por delante y las obligaciones que estas incluían. Tres horas y media más para ser exactos había echado en la reserva porque a los demás empleados ponían cara de póker y otra cara de incrédulos si le decían lo mismo que le acababa de decir su jefe. A contracorriente de los empleados, ella aceptó sin rechistar. ¿Qué malo tenía eso? Podía sacarle partido, estar con los animales… con lo que disfrutaba verdaderamente, a su lado y acariciando el lomo de un animalito cómo nunca lo iba a hacer en sustitución de una persona normal. Los tenía a ellos, sobraba todo lo demás que no los incumbían. Así las tres horas pese a qué se divirtiese de lo lindo fueron pasando más lentas que una tortuga con asma. Miraba su muñequera con cierto retintín, puesto que debía acudir a clases de primeros auxilios en menos de cuarenta minutos y aún le quedaba un cupo de hora y cuarto por trabajar. Obviamente, trabajó las horas dictaminadas y salió del trabajo, posesa en búsqueda y captura de los distinguidos taxistas que estaban aparcados al final de la calle que estaba ubicada.

Con fortuna pudo escuchar la final charla minutos que para ella fueron milagros por lo que pidió con amabilidad que le gustaría estar al tanto de la tarde ‘’perdida’’ a través de algún papel que redactara lo hecho. La parte mala era que en casa no tenía ningún muñequito hinchable para hacer los dichos ejercicios ni tampoco a alguien estilo marioneta. Daba igual, el impreso estaba decorado por imágenes indicando paso a paso los procedimientos a seguir. Y eso es lo que hacía. Sentada frente a la grande panorámica que estaba enfrente de sus narices. La mesa estaba vacía y llevaba en el local más de efímeros minutos pero estaba abstraída en la lectura interna que a veces cuándo el camarero venía de buenas ganas para saber la petición suya, tenía que irse silenciosamente. Lisbeth se llevó una mano al bucle que le caía delante de la hoja, apartándolo. Vestía de un modo elegante y ligeramente atractivo a la vista porque estuvo visitando tiendas de ropa por el tiempo perdido de clases y un maniquí le dio una idea totalmente perfecta para vestirse en gala hacia el ocaso. Portaba un suave vestido que llegaba hasta sus rodillas de pigmentación carmín opaca y de complemento, optó por ponerse el ancho cinturón negro que tenía olvidado en el armario. La oleada de bucles caía por su espalda semi-desnuda y el fulgor de brillo amarillo líquido del cabello que la dejaba radiante íntegramente.

—Una vez que tengas por total entendimiento el mecanismo del cuerpo ante el ahogo, deberás que sujetar con firmeza tus manos en el pecho del sujeto… —
leyó en voz muy baja, casi inaudible. Cruzó las piernas y las volvió a descruzar. Inquieta, ladeó la cabeza y quedó atontada por las vistas que presentaba Leeds. Apenas el sol se veía si no fuese por el tímido bulto que asomaba por el horizonte tapizado de blancas nubes. La claridad de la luz pasó a ser tenue y el interior de Vértigo 42 instantáneamente adoptó los colores que pintaban el interior de manera astuta y firmemente cautiva. El rojo carmesí del interior hacía el contraste perfecto con el vestido. Lisbeth sacudió la cabeza con fuerza, empezaba a divagar de aquí para allá y se le fue la hoja de las manos. La recogió del suelo y procuró leerse a sí misma para prestar atención y no evadirse de sus deberes: —En tal caso que no escupa agua el sujeto, inmediatamente habrá que hacerle el boca a boca. —musitó, enarcando una perfilada ceja. Echó la cabeza hacia atrás y escudó su semblante entre sus manos a la par que decía en una queja notable: —Oh dios… Si yo no sé besar cómo voy a saber hacer el boca a boca. Estoy perdida.

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