Conectarse

Recuperar mi contraseña

                                   
¿Quién está en línea?
En total hay 2 usuarios en línea: 0 Registrados, 0 Ocultos y 2 Invitados

Ninguno

[ Ver toda la lista ]


La mayor cantidad de usuarios en línea fue 58 el Vie Abr 08, 2016 7:09 pm.

Últimos temas
» Abduction RPG
Miér Sep 21, 2011 3:38 am por Savannah Vandercroff

» Promoción: Inside these Walls. {ABIRERTO}
Sáb Mayo 07, 2011 1:50 pm por Lisbeth Higgins

» Anuncio: ¿Nuevo foro? Encuesta.
Jue Abr 21, 2011 7:06 pm por Jovan Maarcjov

» ¿Quieres afiliarnos?
Miér Mar 16, 2011 4:23 pm por Invitado

» Mensajes Secretos.
Mar Mar 15, 2011 3:12 am por Lyla Miller

» Confesionario.
Mar Mar 15, 2011 12:18 am por Lyla Miller

» Fuck, Date o Pass.
Lun Mar 14, 2011 9:59 am por Lyla Miller

» Empareja al de arriba.
Lun Mar 14, 2011 4:54 am por Eloise M. Windflower

» The time of my life ♪ [Nicole Relation´s]
Lun Mar 14, 2011 4:51 am por Nicole Windsor
















Dado el sin número de copias hacia foros de la aDministración, anteriores a este, que hemos soportado sin manifestarnos, hoy toda copia o cambio notorio a nuestro trabajo en photoshop, historia y/o personajes para el uso no autorizado de otra página está bajo licencia.
Licencia de Creative Commons
Awake by Awake is licensed under a Creative Commons Reconocimiento-NoComercial-SinObraDerivada 3.0 Unported License.
Based on a work at awakerol.ohmyforum.net.
Permissions beyond the scope of this license may be available at http://awakerol.ohmyforum.net/.


Monday Morning [Trinity P.]

Ver el tema anterior Ver el tema siguiente Ir abajo

Monday Morning [Trinity P.]

Mensaje por Trinity C. Freud el Dom Mar 06, 2011 4:42 am


[Lunes. 9 a.m.]
Sonaba música de fondo. Como en todas las tiendas de música que se precien. Una melodía tranquila, intrumental de guitarra, suave. Eran las nueve de la mañana, nadie lo suficientemente humano soportaba algo más fuerte a esas horas. El sonido de unas campanillas de metal en la puerta hacía los coros de la canción cuando algún cliente entraba en la tienda para hojear algún disco, algún intrumento. Todo estaba tranquilo esa mañana. Otra mañana como tantas otras. El ambiente algo retro de la estancia quedaba secundado por la dependienta, cuyos trasero descansaba en un sillón reclinable de cuero desgastado y cuyos pies estaban tranquilamente posados sobre el mostrador. Hojeaba un libro sin título en la portada, un volúmen forrado en piel a cuadros de colores. Era un álbum de fotos, por supuesto.

La mirada de Trinity repasaba un conjunto de rostros y nombres, intentando memorizarlos sin demasiado éxito. Josh, Ann, Matha, Jack, Linda, Mathilde, Alice, Mark, otro Josh, Rebeca, Lilah. Ya no se acordaba del primero. Era ley de vida. La ley de su vida. En realidad ya se había acostumbrado a ello, aunque no dejaba de ser incómodo. El mostrador de la tienda estaba lleno de papeles. Miles y miles de ellos, recibos, libretas, post-it. De mil colores, con cientos de garabatos en ellos. Pegados con celo, con pegamento, o en precario equilibrio sobre otros miles de papeles más. Trinity era un desastre, pero solamente en su desastre era capaz de ordenarse un poco. Paradójico, pero cierto. Un cartel destacaba entre todo el desorden. Azul y bien grande, colgando en la pared tras ella, rezaba:
Cuando la gente lo veía por primera vez, las reacciones eran diversas. Normalmente les hacía gracia. Que era su función, realmente. Si solamente hubiera querido avisar de que no se fiaban productos, no habría comentado nada de su problema en el cartel. Otras muchas veces, la gente preguntaba si era cierto. Trinity les explicaba con mucha paciencia que si, preguntándose si ya se lo habría comentado alguna vez a esa persona en cuestión. Imposible de saber.

Esa mañana estaba resultando aburrida. No es que se acordara de lo que había sucedido en la hora que llevaba en la tienda, pero la libreta donde normalmente apuntaba los sucesos relevantes del día tenía la hoja de esa mañana en blanco. Trinity suspiró, alzando la mirada para guiñarle un ojo a un joven que la observaba de reojo, extrañado, mientras examinaba unos discos de vinilo. No podía recordar si era un cliente habitual o no, pero no salía en las últimas hojas del álbum que había estado observando. Para evitar quedarse dormida del aburrimiento, se estiró hasta alcanzar su guitarra. Acústica, marrón clara, decorada con varias pegatinas de colores. Conocía la canción que estaba sonando, había aprendido sus acordes hacía años, por lo que empezó a tocar. Tal vez en un rato pasase algo más interesante, pero de momento era lo único que podía hacer.
avatar
Trinity C. Freud
Habitantes
Habitantes

Mensajes : 67
Fecha de inscripción : 03/03/2011

Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Ver el tema anterior Ver el tema siguiente Volver arriba

- Temas similares

 
Permisos de este foro:
No puedes responder a temas en este foro.