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Thyra A. Kirgyakos

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Thyra A. Kirgyakos

Mensaje por Thyra A. Kirgyakos el Vie Mar 04, 2011 2:53 am

Thyra Aphrodite Kirgyakos

”Sonríe siempre, aunque solo tengas ganas de llorar; nunca sabes cuando alguien se puede enamorar de tu sonrisa”


»DATOS PERSONALES
Nombres: Thyra Aphrodite
Apellidos: Kirgyakos
Apodo: Thy, aunque a ella no le entusiasme.
Fecha de nacimiento: 7 de junio de 1985; 25 años
Grupo al que pertenece: Científica.
¿Cuál es su cargo?: Psicóloga.


»ASPECTOS

Descripción física:
Anne Marie van Dijk:

Descripción psicológica:
{– Yo… yo quiero una sonrisa, Achlys.
– ¿Una sonrisa?
– Sí, ¿no te ves? Que digo… ¡Claro que no te ves! Espera… traeré un espejo.
[…]
– Ahora. Mírate.
– ¿Qué? ¿Qué tengo?
– Estás triste, tienes que sonreír, sonreír te da vida. Yo… yo viviré cientos y cientos de años, tú en cambio… Va, sonríe.
}

Especial. Ésa es la palabra que definiría a Thyra. Ella se siente así, especial por desgracia, pero al fin y al cabo eso, especial. Sin contar los últimos seis años de la griega, podríamos describirla con unas cuantas palabras. Diréis, pues sí que es simple; puedes verlo así, pero las cosas simples pueden llegar a ser muy interesantes. ¿Palabras que la definan? Soñadora, vive estancada en un cuento de hadas, esos cuentos de princesas que le contaba su madre antes de irse a dormir en los que una joven esperaba a su príncipe azul y al final del cuento vivían felices y comían perdices; Thyra esperaba a su príncipe con ansias, casi como si lo único que esperara de la vida fuera ese hombre que la llevara a la felicidad. Risueña y alegre, siempre tiene una sonrisa adornando su cara, pase lo que pase, se sienta como se sienta y, además, intentará que todos los que la rodeen se sientan como ella y sonrían; por muy pesada que pueda parecer, ella siempre lo intenta. Amable, le encanta ayudar a los demás, siempre que tenga en la mano el poder ayudarte, lo hará sin pensarlo. Simpática y extrovertida, no es capaz de pasar por delante de alguien y no saludar, aunque sea un simple meneo de cabeza o un “hola”, además destila confianza por todos los poros de su piel. Optimista, como la que más, es de las que ve el vaso medio lleno y no medio vacio; siempre ve un ápice de esperanza en todo. Indecisa, puede que la veas dubitativa ante sus decisiones, cambiará de opinión mil y una veces hasta el último momento y, generalmente, acaba tomando la decisión incorrecta. Buena, nunca la verás levantándole a voz a alguien y mucho menos agrediendo físicamente, es de las que piensa que la indiferencia o una buena frase pueden llegar a ser más dañina que un buen golpe. Desde que tiene uso de razón, ha sido así: una pequeña llena de vida, que despertaba simpatía por allá donde iba. Precavida, verá el peligro incluso antes de ver indicios de él; no es para nada confiada y no depositará confianza en todo aquél que pueda darle un mínimo indicio de querer saber sobre ella, es bastante desconfiada y no considerará importante a nadie que no deba serlo. Observadora, mientras hablas con ella intentará sonsacar la mayor cantidad de características psicológicas de ti, ya sea preguntándote indiscretamente o observándote, se fija en los más mínimos detalles y no se le escapa nada. Es así como sabe cuando alguien es digna de entrar en su círculo más cerrado de seres queridos, aunque últimamente ha cerrado bastante las puertas de éste. Os preguntaréis el porqué. Ahora lo sabréis.

Thyra, como hemos dicho, se siente especial ‘por desgracia’. Así es. La joven olvida, olvida la mayor parte de las cosas, los sucesos… Olvidar. ¿Cualidad o defecto? Ambas cosas, según ella.

{– Quiere… sentirse especial, ¿no es así?
– Especial ya soy, sino… dígame la razón, la razón por la que mi mente funciona de ésta manera, ¿no me hace, el hecho de olvidar, alguien especial?
– Según a lo que usted tome por especial.
– Especial es aquél que tiene una cualidad diferente a la de los demás, pero… sí, quizá tenga razón, quizá quiera sentirme especial de otro modo.
- ¿Y ese modo es…?
- Ser capaz de disfrutar, de no temer al hecho de olvidarte de algo o alguien, porque sabes que otra persona va a estar ahí para recordártelo, alguien… ¡especial! ¡Eso es! Que alguien especial haga que me sienta especial, que haga de mi defecto solo una bella cualidad. Que… olvidar solo acabe sirviéndome para vivir una y otra vez las cosas bonitas junto a esa persona como si fueran la primera vez.
}

Tal y como leéis. Thyra, empezó a olvidar ciertos episodios de su vida, así como personas. Desde que su mente empezó a olvidar, Thy quiso cortar en sano todo tipo de vínculo afectivo con alguien, pero no por ello dejó de lado ésa personalidad risueña suya. Una cosa no quita la otra. Creó una coraza que sale a relucir siempre que nota algún tipo de afecto hacia alguien, le hace que retroceda, que ese afecto no llegue a más. Por eso puede llegar a parecer algo desequilibrante o incluso parecer bipolar, pero no… simplemente tiene miedo de olvidar a alguien importante, hacer daño a una persona olvidándola, como ya pasó al principio de su especial “amnesia”. Por ésta razón, para ella el olvidar es totalmente un defecto, pero… ¿Qué hay de la posibilidad de vivir una y otra vez las cosas, como si fueran la primera vez? ¿Disfrutar de nuevo como una niña con zapatos nuevos siempre que haga algo que ha olvidado? Esto es lo que gracias a su psicóloga a aprendido a ver, a considerar que olvidar puede llegar a ser algo… bonito, una bonita cualidad. Sea como sea, aunque esa psicóloga le hiciera ver esa parte buena de su enfermedad, no puede ver el hecho de olvidar como algo más que un maldito defecto que le hace especial. Esta es la razón por la que nadie lo sabe, solamente su familia.

Aunque pueda parecer algo contradictorio y a pesar de haber dicho que ella dejó de ser tan risueña en el momento en que su “amnesia” hizo acto de presencia, sigue esperando a esa persona especial a la que su coraza no hará que se aleje o, simplemente, a la que ella considerará la correcta para ignorar esa advertencia que la coraza le “transmite” cuando su afecto hacia alguien es mayor del que debería. Sabe que ya lleva demasiado aguantando y que pronto romperá esa barrera. ¿Por qué? Porque vive en su cuento de hadas, donde sabe que su media naranja, ese príncipe azul, está en alguna parte y se encontrarán. Cree, por tanto, en el amor, el destino y las medias naranjas, aunque se muestre reacia a enamorarse.

»BIOGRAFIA
Olvidarte de una fecha, de lo que el día anterior hiciste en tu habitación puede resultar difícil, pero si lo comparas al hecho de olvidar a tu propia madre… es simplemente un descuido

Es difícil mantener una relación cuando la distancia entre las edades es algo descabellada y más cuando una de las partes de la relación es menor de edad, además de una frágil joven sobreprotegida por sus padres. Aún así, los padres de Thyra consiguieron que su amor sobreviviera.

Su madre, la joven estudiante Clorisse Mounous, y su padre, el madurito profesor griego Giles Kirgyakos en la Universidad de Medicina, tuvieron un encuentro fortuito en París, la capital del país del amor, de las luces. Él había intentado por todos los medios que no ser el enviado a la ristra de conferencias que habría al mes siguiente en Francia –diréis, ¿cómo puede no querer ir a Fracia de viaje? No dejéis que vuestra mente se precipite y escuchar la historia hasta el final–, el doctor Kirgyakos no quería separarse de su prometida, la joven Gianna Myronidis, pero todos sus intentos se vieron frustrados y, poco después, se encontraba en París donde pasaría todo un mes. Durante los primeros días estuvo por lo que tenía que estar, pero entonces la conoció. Sólo la tuvo delante un par de segundos, pero en ese momento pensó que era la imagen más bella que había visto en toda su vida y entonces lo decidió: tenía que conocer a esa chica. Y, de esta manera, empezó a dejar un poco de lado las conferencias que no le interesaban y se concentro en Clorisse, olvidándose por completo de su prometida. Pero no todo era color de rosas. La francesa aparentaba más edad de la que decía tener: tan solo 17 años. Esto en principio no debería suponer un problema, pero el madurito del doctor contaba con 41 años. ¿Qué podían hacer si el amor que empezaba a surgir era más que imposible? Nada. Quizás si podían hacer algo, pero no quisieron.Todo iba sobre ruedas, se veían a escondidas, cada vez con más frecuencia, ignorantes del poco tiempo que les había sido concedido y de que cada vez quedaba menos. La idea de no volver a ver a Clorisse, mataba por dentro a Giles, por lo que una noche, después de haber dado rienda suelta a su pasión, en un arrebato, dijo las palabras que nunca pensaba que diría: “Cásate conmigo”. Clorisse tardó varios segundos en reaccionar, le había dejado sin palabras; se tiró a sus brazos y, después de fundirse en un apasionado beso, dijo que lo haría.
Antes de coger el avión hacia Grecia, Giles juró que volvería a buscarla, que pediría el traslado y podrían casarse, pero al llegar a su casa, aterrizó de nuevo en la realidad: estaba comprometido, y no precisamente con Clorisse. Gianna le esperaba en Grecia y él no podía declarar que había estado con otra. Pero, como he dicho, el amor sobrevivió. La pareja tenía que limitarse a comunicarse por correo electrónico. A los cuatro años de esta relación, a Giles le llegó un correo de su francesa que traía buenas noticias: iba a mudarse a Grecia en busca de trabajo. El rencuentro fue bonito, pero ¿cuánto podrían aguantar así? El griego tuvo que dar el paso. Habló con su prometido, a ésta no le hizo ninguna gracia, pero, por orgullo, sonrió y se apartó de él, fingiendo que ella llevaba tiempo que no sentía lo mismo por él. Meses después, Giles y Clorisse se casaban, pues la ya estudiante de Medicina estaba embarazada de su primera hija, Achlys.

Así fue como los padres de Thyra se conocieron y como, cuatro años después se casaban y tenían a su hermana mayor.


Una noche fría, la luna iluminando la finca donde un llanto rompió el silencio de la noche. La finca Kirgyakos y una familia unida por el nacimiento de su segunda hija, Thyra. Nació en el momento de plenitud de sus padres, ella había conseguido trabajo en el mejor hospital de Atenas y él había llegado a la cumbre de su profesión, era director de dicho hospital. El dinero fue aumentando considerablemente y las dos pequeñas empezaban a disfrutar de toda una serie de lujos. Pero no todo podía salir bien. Clorisse, tras el 16º cumpleaños de la pequeña de los Kirgyakos, cayó enferma. Un terrible cáncer empezaba a expandirse por su cuerpo y la muerte llamaba a su puerta. Tras siete meses de verdadero calvario, las dos niñas y su marido lloraban su muerte.

A los dieciocho años, Thyra empezó a tener problemas. Acababa de empezar la carrera de psicología y veía en los libros el “escape” para dejar de pensar en su madre y en los llantos que día tras día escuchaba en casa, tanto de su hermana como de su padre, así como discusiones. Pequeños descuidos se fueron sucediendo, olvidos que en un principio podían no ser importantes, pero que a la larga tomarían un sentido. Llegó un día a casa, veía llorar a su hermana y no lo entendía, al igual que con su padre. Ambos lloraban y Thy no sabía el porqué. Había olvidado la muerte de su madre, pero no solo eso… había olvidado a su madre. No tenía ninguna referencia de ella, ningún recuerdo con ella, simplemente había desaparecido de su vida. Fue duro para su familia, pero no quisieron darle demasiada importancia, querían que la pequeña de la familia, ya no tan pequeña, siguiera feliz, sin impedimentos y éste hecho sirvió para que superaran la muerte de Clorisse e intentaran rehacer una vida rota.

A los diecisiete años de edad, empezó a recordar algún que otro episodio de su infancia junto a su madre, lo que la llevó a descubrir lo que en realidad había pasado. Esto fue mucho más duro para ella, se sintió traicionada por su padre y su hermana, y sintió miedo. Había olvidado a alguien tan importante como una madre, ¿qué pasaría si olvidaba a su padre? ¿Y si olvidaba a su hermana, esa hermana triste? No lo soportaría. Un año después, tomó la decisión más importante de su vida: irse a estudiar a Inglaterra. Allí siguió su carrera, totalmente centrada en ella y se lo sacó todo a la primera, saliendo de la universidad con las mejores notas de toda la facultad con 24 años. Buscó trabajo con desesperación y con esas notas es de esperar que no tardó en encontrarlo. Nunca había oído hablar de Morningdale, como es normal, pero cuando llegó aquél hombre a su casa, interesado en su curriculum, por sus notas, por su carrera… con todas aquellas palabras bonitas y esa suma importante de dinero, ¿quién iba a negarse? Decisión tomada, llegó a Leeds, como una de las psicólogas encargadas de entender a los clones y ayudarles en todo lo que pueda.


»OTROS DATOS
Gustos:
Aunque le encante hablar, últimamente suele escuchar más a los demás y dejar que ellos hablen; ¿producto de su trabajo? ¿producto de su miedo a darse a conocer demasiado? Sea lo que sea, así es. Los pequeños detalles. Las sonrisas bonitas. El chocolate y el olor a café, aunque deteste su sabor.
Hobbies:
¿Puede considerarse un hobbie ayudar a los demás? Para ella lo es. Leer novelas antiguas, escuchar buena música y caminar por las noches.
Disgustos:
Las personas malas. Su defecto.

Miedos:
El único miedo que tiene Thy es el olvidar a alguien importante.

Enfermedades:
Padece una extraña amnesia selectiva, que aún siguen buscandole causa.

Incapacidad para recordar ciertos tipos de recuerdos o detalles de hechos ocurridos. Es una pérdida parcial de memoria, sin embargo, la información olvidada no es brusca y global, sino más sutil y discriminativa.

Lo que hace extraña a la amnesia selectiva de Thyra es el hecho que sus olvidos no son sutiles, en cambio si son olvidos bruscos y globales, aunque suele volver a recordar pequeños episodios de “historias globales” que olvida, como pasó con su madre. Un detalle que no se debe pasar por alto es que, a lo largo de su enfermedad, ha podido observar que olvida, por lo general, episodios de su vida, acciones del pasado, nunca algo que otra persona pueda contarle de la suya, a no ser que olvide por completo a esa persona –como sucedió con su madre–, así como tampoco olvidará algo lea, a no ser que le incumba en algo personal.
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Re: Thyra A. Kirgyakos

Mensaje por Thyra A. Kirgyakos el Vie Mar 04, 2011 4:32 am

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Re: Thyra A. Kirgyakos

Mensaje por August Speltke el Vie Mar 04, 2011 9:53 am

Ficha aceptada. Esperamos te diviertas y recuerda terminar tus registros.

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